De
innumerables cascadas, se oye de cuando en cuando, el dulce arrullo de la
paloma que llama
A su
compañera. Frecuentemente este canto lo interrumpe el bramido del tigre
que hambriento
Busca
una presa que devorar. Al lado del silencioso arroyo que por entre enredadas
breñas
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se desliza tranquilo,
crecen una multitud de plantas que siempre están cubiertas de flores,
más
bellas que las más preciosas que se cultivan en los