Sus
colores, esmeraldas, rubíes y topacios, volando de flor en flor para
chupar el néctar, que es su alimento.
Las
palmeras se levantan a alturas tan grandes, como las de las más altas
torres de las grandes ciudades, y
Constantemente
desafían los fuertes vientos, que nunca llegan a abatirlas y que tan
solo hacen sobresalir
![]()
más la
gracia de sus esbeltos tallos, imprimiéndoles el más gentil
movimiento. En medio del estruendo.